El fenómeno “fanboy” y por qué nos gustan las marcas; un peligro para tu cartera.

El fenómeno fanboy es tan antiguo como nuestro gusto por las marcas. ¿Quieres saber por qué nos gustan tanto las marcas y por qué es un auténtico peligro para ti bolsillo?

Un “fanboy” no es ni mas ni menos que aquel que apoya apasionadamente a un equipo, deportista, marca… y esto viene sucediendo desde mucho tiempo atrás. O se es de Cola Cao o de Nesquik, de Coca Cola o Pepsi, de Samsung o de Apple. Y claro que no hay nada de malo con simpatizar con una marca.
Cuando uno adquiere o consume un producto y esta satisfecho, esta satisfacción le fideliza como cliente y le predispone a volver a comprar. Eso es lo que buscan (o deberían buscar) las marcas. Que nos guste su marca, imagen y productos.

Y al final esto redunda en un beneficio positivo hacia el consumidor: si el cliente está satisfecho es porque el producto es bueno.

Sin embargo,  esta fidelidad como consumidor puede llegar al absurdo cuando nuestra defensa del producto en cuestión llega a “partirnos la cara” por la marca, defenderla a ultranza o incluso justificar lo injustificable. Y todos sabéis a lo que me refiero. Este es el perfil del típico “fanboy”.

Si sois asiduos a foros o incluso a conversaciones cara a cara sobre temas tecnológicos sabréis con certeza que existen autenticas facciones mas enfrentadas que los merengues y culés. Están los “consoleros” y los “PCeros”, los de PC o MAC, los de Apple o Android, y así un largo etcétera que llena los foros y blogs de comentarios de “trolls” que solo buscan incendiar la red.

Hace algún tiempo, con el lanzamiento de un Lumia, un spot televisivo hacia escarnio de esta guerra, no os lo perdáis porque no tiene desperdicio.

¿Quién gana en esta guerra?

Pues las marcas, quién si no. Los fans incondicionales llegan a perder el juicio y la razón y a entrar en la espiral de consumo y obsolescencia planificada de los fabricantes adquiriendo todos los nuevos modelos y ocurrencias que “su” marca lance al mercado.

Seguro que estáis hartos de ver en las noticias las filas que se forman delante de las tiendas de algunas marcas para adquirir el nuevo modelo iLoquesea Air 8G.


Ya puedes comprar el libro “Designed by Apple in California” sobre la historia del diseño de los productos Apple desde el módico precio de 199€ (si, un libro de los de leer)


New iPhone on sale

¿Qué hay detrás de todo esto?¿Por qué ansiamos tanto llevar una marca?¿Por qué odiamos tanto a la competencia?

Si eres un fanboy, te aviso que estoy te va a escocer, pero por el bien de tu bolsillo quita tus prejuicios y lee con una mente abierta. Una marca aporta muchas cosas al consumidor. En teoría, un estándar de calidad, un servicio pre y postventa etc, sin embargo, eso no es lo que mas nos engancha de ellas.

La marca lleva asociada a su vez unos valores, imagen y prestigio, y al adquirir un producto de una marca, inconscientemente (a veces), buscamos posicionarnos socialmente o sentirnos aceptados dentro de un grupo.

Así que en realidad, detrás de todo esto se encuentra nuestro orgullo y necesidad de ser aceptados por la sociedad.

¿No te lo crees? Hagamos un “experimento” sociológico.

Imagina por un instante (se sincero contigo mismo) que vas a una tienda a comprarte una camiseta o polo. Te ofrezco una prenda, pongamos un polo, SIN MARCA ni LOGOTIPOS, pero con un buen diseño, se nota que es una buena tela, bien trabajada… por el módico precio de 100€. ¿Me lo compras? Igual contestarás otra cosa, pero la verdad es que vendería pocos. Muchos dirían… ¡¡100 euros por un polo SIN MARCA!! y pocos lo comprarían por su diseño y calidad.

Ahora pongámosle un logotipo:

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Y es ese su precio exacto: 100€ (ver en El Corte Ingles)

¿Vale 100€ por su calidad y diseño? La respuesta es un NO ROTUNDO. Lo “vale” por su MARCA. Una prenda de similares calidades sin marca constaría probablemente la mitad. En realidad estás pagando un extra por satisfacer tu ego, tu deseo de aparentar o simplemente de “no ser menos” que los demás, y claro, cuando te has gastado una pasta en un objeto sientes la necesidad de justificar tu “inversión”, a veces recurriendo a argumentos ridículos para defender lo indefendible.

Eso explica el crecimiento irracional del tamaño de ciertos “logos” en nuestras ropas.

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Y esto se extiende a todo ámbito de nuestra vida de consumidores, por supuesto la tecnología no es la excepción, es mas, diría yo que es la punta de lanza de este fenómeno.

El resultado; las marcas te tienen justo donde te quieren para que aflojes la billetera.

¿No tenemos escapatoria?

Sé un “consumista responsable “.

Por supuesto que si, el conocimiento es poder, y siendo conscientes de este “juego” podemos proteger nuestra economía doméstica de los “vampiros” del marketing. Como todo, la clave esta siempre en el equilibrio. 

Si quieres evitar ser víctima del sistema consumista irresponsable, piensa en lo siguiente antes de comprar:

  • Analiza tus necesidades.

¿Realmente necesito el artículo?

Hay que saber distinguir entre “necesidad” (entendiendo que muchos de estos objetos no son estrictamente necesidades) y caprichos. Aquí surge un tipo de “obsolescencia” de la que otro día me gustaría hablar, la “obsolescencia del deseo“, y es cuando descartamos productos operativos y funcionales por simple efecto del deseo a estrenar algo nuevo.

Pero también hay que saber evaluar tus necesidades. 

Por ejemplo, si quieres un móvil nuevo. ¿Realete necesitas un móvil de altísima alta gama con un procesador 100% mas rápido que la generación anterior y tropecientos gigas de RAM? ¿Qué uso le vas a dar?¿A caso vas a manejar el transbordador espacial?

Elige algo que se adapte a lo que necesites. No me seas de los que se compran un todoterreno para ir a buscar a los niños al cole. O al menos, no lo seas si tú objetivo es ahorrar.

  • Busca la mejor relación calidad/precio.

Comprender este término es importante.

No es el más barato, no es el mejor, sino aquel producto que te da más por menos. Encontrar este equilibrio puede ser difícil, pues nuestra “percepción de la calidad” se ve alterada por muchos factores, entre ellos, el embalaje, la marca y hasta el precio (tendemos a pensar que las cosas más caras tienen que ser mejores).

Hay que ser capaz de razonar y asesorarte por personas expertas imparciales (descartamos los comerciales de los establecimientos, mucho cuidado con las reviews y reportajes, que suelen “barrer para casa”, y con los foros, estos últimos suelen ser excesivamente críticos) y tomar tu decisión basado en tus necesidades.


Cómo cambie mis productos Apple por productos “chinos”.


En resumen y definitiva, para protejer tu bolsillo, no te dejes  llevar por las tendencias, las modas o las marcas.

No te conviertas en un Fanboy, iZombie, Taliandroid, o como quieras llamarlo.

Pasa de la opinión de los demás y busca los productos con mejor relación calidad precio, no los más baratos.

En la próxima entrega hablaremos de cuánta calidad “real” nos ofrecen las marcas, o si son todo “apariencias”.

Fuente: Por qué las personas necesitamos las marcas; Marketing de guerrilla.

 

Posted by Garfield

Garfield es un gato callejero, co-fundador del Blog El Gato Ahorrador al que le gusta leer, auto-aprender y otras muchas cosas.

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